La
miseria genera un cierto erotismo y expresa una necesidad. El deseo de seguir
vivo a pesar de todo; a la comprobación de que en lo más subterráneo y bajo, en
los sótanos más obscuros se siguen imitando los gestos de la vida. Un sexo
compasivo o desesperado, pero que es siempre lo mejor que alguien puede darnos.
Santiago
Gamboa
*Este texto lo encontré en la ventana de una oficina, una hoja de papel que todo mundo puede ver al entrar a ese lugar; un patio colonial, frente al templo del Señor de la Columna.

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