Fragmento
(Frida aparece desde la entrada del teatro, cargada en una cama por cuatro catrinas. Viste una falda verde, blusa de manta y un reboso rojo.
Frida: ¡Alto! Esta farsa no puede seguir sin mi presencia. No crean que he venido desde el más allá, sólo para escuchar estas historias. ¡Es una impostora!
Se dice llamar Andrea Posada, por adoptar el apellido del pintor Alejandro Posada... ¿no es eso una ridícula tradición de los gringos?
(Las catrinas dejan la cama sobre el centro del escenario. Frida se levanta de la cama y camina hacia Andrea)
Después de muerta, puedo caminar con mis propios pies. Durante horas que platicado con las calaveras y bien ha valido la pena, tan larga espera...
(Las catrinas desaparecen del escenario)
Tengo poco tiempo para estar con ustedes, de hecho; a partir de este momento me quedan 35 minutos en escena para enfrentar a mi doble y desenmascararla.
(Frida señala a Andrea y exclama)
Esta señorita vive empeñada en tratar, y digo "tratar" de ser un personaje inolvidable... Por mí que se llame como quiera, que se haga pasar por mi doble... que se deje crecer el bigote y la ceja y ya veremos de qué cuero salen más correas.
Está más loca que yo, la cachuchita. Si hubiese vivido en mi época, seguramente habría sido una de las mías.
(Frida se dirige hacia Andrea)
Andrea, he venido observando tus sueños y espantandote de vez en cuando con la memoria. Fui yo quien apareció en aquél sueño en el que preguntabas por tu hijo y te lo entregaban en una cajita de plata. ¿Lo recuerdas?
Y no fue un sueño aquella imagen del quirófano en el que creíste haberme visto. Yo estaba contigo. Yo al igual que tú; tú al igual que yo, soportando el dolor de las pérdidas y las ausencias. El dolor de la no reproducción. El dolor de aceptar libros, en lugar de hijos. Pinturas y colores texturizados por los recuerdos.
¿Te gustó la sensación del "no dolor"?
¿Querías más morfina tú también?
¡Aaaay...! todo se haga por amor... Por amor, ¡qué puta madre!
(Frida se dirige hacia el público)
El cuento de que escribió su primera obra de teatro a sus 13 años, mientras estudiaba la Secundaria en México y que vivía a unas cuantas calles de mi casa; allá en Coyoacán...
De que pasaba todos los días por Río Churubusco y leía los letreros del museo de Trotsky
(Frida hace un breve silencio)
Eso de que su primer casting lo hizo en Los Hamptons, para representarme en una obra tan bizarra, como mi encuentro en el jardín del edén, con Marcos "El Zapatista".
¡¿A quién se le ocurrió escribir esa basura?1 ¡¿Y a quién demonios se le ocurrió venderme como imagen de unos pantalones de mezclilla?!
También el Ché vendió pantalones ese año...
(Con enojo y nostalgia. Se reincorpora y estalla nuevamente)
¡¿Y quién le dijo a Salma que podía interpretar mi dolor?!
Me acabo de enterar, que en Francia recibirá el nombramiento de "Caballero de la Legión de Honor" por haber actuado en la película que lleva mi nombre.
"I had two great accidents in my life. One was the trolley, and the other was Diego"
¡Jamás habría pronunciado esas palabras que carcomían mi alma, mi sangre, mi piel, con ese tono tan conformista y resignado!
¡Estaba que me llevaba la requete Chingada! ¡No pude haberlo dicho de esa forma!
Bueno, dejemos a las actrices decir lo que quieran. ¿Qué saben ellas de la vida real?
(Sarcastica)
Jamás imaginé ser tan deseable después de mi muerte (Risas)
Les dije que no quería volver. Pero me reviven todos los días.
Ahora aparezco en las bolsas de mandado del Mercado de Dulces
(Imitando)
"Llevela. Llevela"
Algo cierto, les confieso. Me complace ser eterna...
(Fin de Primer Acto. Aparece en la pantalla las imágenes de catrinas. Frida se desvanece entre la niebla del escenario)